“YO SEGUIRÉ AQUÍ”
Un videoclip grabado sobre ceniza, con el incendio aún
presente, y con la colaboración de las Mascaradas de Ávila.
El 8 de enero de 2026, Kylowatios estrenamos
el videoclip para el tema “Yo seguiré aquí”, una pieza que forma parte
del camino hacia nuestro próximo álbum, No Doblegarás, y que nace
como un proyecto reivindicativo: una denuncia directa por el mayor
cuidado de la tierra y de los montes.
La canción habla de la Madre Naturaleza. No desde la postal bonita, sino desde el límite: desde la herida, la rabia y la advertencia.
Y para contar eso con verdad, el vídeo cuenta con la colaboración
de varias Mascaradas de Ávila -Las Toras de El Fresno, Harramachos de Navalacruz y Cucurrumachos de Navalosa-, cuya presencia convierte el paisaje calcinado
en un escenario ancestral: lo humano unido a la tierra, lo antiguo hablando con
lo presente, y el bosque mirándonos con ojos que no parecen de este mundo.
Menciones especiales
Antes de entrar en la historia, queremos hacer una mención
especial a Alex Grelha, responsable de la grabación y la edición
del videoclip.
Trabajar con Alex ha sido una gran suerte: por su dedicación,
por su paciencia en un rodaje especialmente delicado, y por su gusto
a la hora del montaje. Ha entendido perfectamente el sentido que queríamos dar
a los diferentes momentos y escenas, sabiendo cuándo una imagen debía respirar
y cuándo tenía que golpear.
En el tramo final del vídeo consiguió además un cierre
especialmente potente, completándolo con tomas de Ángel a la guitarra
que refuerzan el peso de la parte instrumental, justo donde lo pedía la
historia y la musicalidad.
En este proceso también fue fundamental el trabajo de Cris
Meléndez, que nos acompañó documentando fotográficamente todo el rodaje.
Gracias a ella conservamos recuerdos fantásticos de aquella tarde: imágenes preciosas,
humanas y muy valiosas de un día intenso que quedará marcado para nosotros.
El origen: cuando el fuego vuelve
Esta canción empezó a fraguarse en un momento muy concreto: el
incendio de La Paramera (agosto de 2021). Aquello dejó en nosotros una
marca fuerte.
Cuatro años después, coincidiendo con la grabación de
los temas en el estudio, Ávila ardía de nuevo. Esta vez el fuego devoró, entre
otros grandes parajes, los montes del Barranco de las Cinco Villas. Y en
ese contexto, el mensaje se volvió inevitable: la Madre Tierra puede
regenerarse, sí, pero no tiene prisa. El que se queda sin tiempo es el
ser humano.
Una frase resume todo el proyecto y lo atraviesa de
principio a fin:
“Ella no tiene prisa. Es nuestro tiempo el que se agota.”
La inspiración del título: “Nature is Speaking”
El título “Yo seguiré aquí” se inspira directamente
en el vídeo “Nature is Speaking”, de Conservation International (CI),
con Julia Roberts interpretando a Mother Nature.
Después de un discurso muy potente, aparece una frase que lo
cambia todo. El mensaje, dicho desde la perspectiva de la Naturaleza, es
esencialmente este:
“Como escojas vivir cada día, sea considerándome o
ignorándome, a mí no me importa. De un modo u otro, tus acciones determinarán
tu destino, no el mío. Yo soy naturaleza. Yo seguiré adelante. Yo estoy
preparada para evolucionar. ¿Lo estás tú?”.
Ahí se entiende el corazón de la canción: no es una
súplica, es una sentencia.
Dónde y cuándo se grabó
El videoclip se grabó el 18 de agosto de 2025 en
distintas localizaciones del Valle del Tiétar: Cuevas del Valle, El
Arenal y Mombeltrán.
Se rodó literalmente con el incendio todavía presente en el
ambiente: suelo caliente, paisaje calcinado y la sensación de estar en
un lugar que acababa de ser atravesado por algo enorme.
Un dato clave define el nivel de tensión del día: el
incendio fue declarado oficialmente extinguido minutos antes de comenzar la
grabación con las mascaradas.
La primera incursión: imágenes reales del monte quemado
Antes del rodaje principal hicimos una primera visita
para comprobar el estado real de la zona y organizar la logística con cuidado.
Íbamos a ser un grupo grande y no queríamos molestar ni llamar la atención
innecesariamente.
Aquel día el incendio seguía activo, y el ambiente
estaba muy cargado: humo, polvo, viento y una sensación difícil de
olvidar.
En la introducción del videoclip aparecen imágenes
reales de esa primera incursión. En una de ellas se distingue una señal
de tráfico donde puede leerse “El Arenal”. En otras se aprecia
todavía fuego y humo.
Ese día el calor del terreno generaba remolinos de polvo y
ceniza —conocidos popularmente como “mangas del diablo”— que en el
paisaje negro parecían auténticas columnas vivas.
Un rodaje grande en un sitio delicado
El rodaje fue especialmente complejo por la participación de
las mascaradas: unas 20 personas con sus atuendos más los acompañantes, la
banda y el equipo técnico sumamos alrededor de 30 personas.
La logística fue complicada: el terreno estaba completamente
calcinado, el incendio acababa de producirse. Actuamos con máxima prudencia,
incluso recibimos un aviso técnico solicitando terminar lo antes posible
y extremar precauciones. Nuestra prioridad absoluta fue que no ocurriera
nada y que nadie sufriera ningún daño.
El esfuerzo de las mascaradas
Las personas de las mascaradas vistieron trajes muy
pesados y extremadamente calurosos en una jornada abrasadora, con el
ambiente todavía caliente por el incendio.
Aun así, estuvieron allí, caminaron, actuaron y sostuvieron
una presencia imponente durante todo el rodaje.
Participaron personas de todas las edades: niños,
jóvenes y mayores. Esa mezcla generacional refuerza la sensación de que lo que
representan no es “una cosa de unos pocos”: es una cultura viva que se
transmite.
Al finalizar, compartimos un pequeño refrigerio. Tras
una jornada tan intensa, fue un momento sencillo pero muy necesario, que cerró
el día entre paisanos y algunos acompañantes extranjeros, como Oliver y
Adriana, de México. Cerramos así una buena tarde, pese a lo duro de las
circunstancias, comentando las anécdotas de lo vivido.
Las mascaradas como guardianes del bosque
En el vídeo, las mascaradas no son decorado. Representan a
los guardianes del bosque, la unión entre lo humano y la tierra, lo
ancestral y lo presente.
Acompañan, observan, rodean y, en algunos momentos, se
enfrentan a los músicos. Su presencia es imponente y casi espectral. No
parece que te mire una persona, sino un ente de otro tiempo y otro lugar.
Saltan, bailan y se mueven como en un ritual: no como
espectáculo, sino como denuncia silenciosa y llamada a las raíces.
Sus trajes incorporan elementos naturales: aperos de
labranza, tejidos rurales, cornamentas y crines de caballo. En cámara, su
fuerza se multiplica.
Con todo nuestro respeto y admiración, agradecemos
profundamente a las Mascaradas de Ávila su ayuda. Para nosotros representan las
raíces, el espíritu del bosque y la hermandad entre paisanos.
La Madre Tierra: caminar, mirar y estallar
La Madre Tierra camina sola al inicio por el paisaje
desolado. Observa. Avanza.
Mira directamente a cámara, como pidiendo una explicación, y
camina entre los personajes como si todos formasen parte de una misma cosa: tierra,
sangre, historia y aviso.
No está tranquila. Hay furia, una herida profunda y
una decisión clara: si no hay reacción, el escarmiento será letal. Está al
límite.
Las mascaradas se alzan también en pie de guerra,
reclamando lo que sienten suyo por derecho ancestral.
La elección
Al inicio, la Madre Tierra obliga a elegir. Es uno de los
símbolos centrales del videoclip.
En una mano ofrece ceniza negra.
En la otra, semillas verdes de fresno.
Ahí se abre una lectura mitológica: el fresno como árbol
de la vida, como símbolo de continuidad y regeneración. La elección no es
estética, es moral y vital.
Y el mensaje que atraviesa la canción queda escrito en la
frase final, que aparece ligada al título:
“Contigo o sin ti, yo seguiré aquí.”
Contigo o sin ti, la Naturaleza sigue. Quien decide su
destino es el ser humano.
"Te veo agonizar, a rastras por mi fango..."
También cerca del final hay un primer plano de manos
llenas de ceniza negra, como si la Madre Tierra no pudiera creerse lo que
le están haciendo.
Confrontación y súplica
Las mascaradas caminan junto a los músicos y los observan
fijamente. Es una denuncia silenciosa.
En una escena clave, Toño se arrodilla ante tres figuras —una de cada mascarada y de distintas edades— como pidiendo clemencia. La escena refuerza la idea de juicio y responsabilidad colectiva.
Artesanía real: corona, capa y fuego
La estética de la Madre Tierra se construyó con detalles
hechos a mano:
- La corona
de flores se hizo artesanalmente con bayas, semillas y ramas
recogidas en la ribera del río Adaja (Blacha) y en la Sierra de Ávila (Muñana).
- La capa del personaje de Virginia (Madre Naturaleza) también se hizo a mano, quemando los bordes inferiores con un soplete de cocina, para que pareciera que también había sufrido la ira del incendio.
No es “atrezo”: es coherencia material. Está hecho con intención.
Decisiones creativas
Decidimos que era demasiado complicado grabar el vídeo con
toda la banda “tocando” todo el tiempo con instrumentos, y por eso en este caso
la voz gana protagonismo.
Además, quisimos dar toda la presencia posible a las
mascaradas.
Aun así, nos pareció muy interesante contar con la imagen de
Ángel en tomas de guitarra, especialmente en partes instrumentales y en
el solo. Ahí el trabajo de cámara y montaje de Alex Grelha fue
clave.
Julio y Toño aparecen en tomas más artísticas/simbólicas.
Por ejemplo, cuando las mascaradas rodean al grupo y los cuatro músicos permanecen
en el centro.
Sangre, espino y baquetas: lo visceral hecho con recursos
reales
Hay escenas físicas y duras, y se cuidó que fueran realistas
usando recursos cotidianos.
- Julio
tiene un momento muy potente cuando coge el alambre de espino con
las manos y lo aprieta con fuerza, como clavándoselo en las palmas.
- La
sangre se preparó de forma casera para que tuviera textura realista,
usando cosas al alcance: tinte alimenticio, miel, leche condensada,
etc.
- En
el momento, al apretar el espino, se logró el efecto de que la sangre “escurriera”
por el brazo.
- Hay
otra escena más visceral en la que Julio aparece con la cara sangrando.
- Y
otra imagen muy potente: Julio clava unas baquetas en el suelo y la
misma sangre escurre por ellas.
Todo eso forma parte del lenguaje del vídeo: la naturaleza
herida, el dolor, la culpa, el aviso.
El final: esperanza en tierra negra
Aunque el mensaje es duro, el vídeo deja espacio para la
esperanza.
En el tramo final colabora Adriana García,
interpretando un personaje vestido de blanco con las manos cerradas envolviendo
algo.
Al final del vídeo, ese personaje abre poco a poco las manos
y aparece un brote verde entre ellas, sobre tierra negra. La idea es
clara y preciosa: la naturaleza se abre paso incluso en las condiciones más
adversas.
Durante los créditos sigue apareciendo esa imagen del brote
verde, y luego ya entra la información resumida del vídeo: agradecimientos y la
dedicatoria.
Créditos completos
Formación y grabación del tema
- Ángel
Jiménez – guitarras
- Juan
Antonio Rodrigo – bajo
- Julio
César López (Julio Krash) – batería
- Virginia
Jiménez (Vir Engine) – voz
Colaboración especial
- Rodrigo
Pérez – teclados
Música: Kylowatios
Letra: Virginia Jiménez
Grabación musical: Estudios Alquimia, Rodrigo Pérez
Masterización: Sonimak Mastering
Idea y dirección de vídeo: Kylowatios
Grabación y edición de vídeo: Álex Grelha
Fotografía: Cris Meléndez
Mascaradas participantes
Con todo nuestro respeto y admiración, y un agradecimiento
eterno por su ayuda:
- Las
Toras de El Fresno
- Cucurrumachos
de Navalosa
- Harramachos
de Navalacruz
Agradecimientos del proyecto
Mascaradas de Ávila, Caetra Crew -Adriana García, José
Miguel López, Paola Jiménez-, Estudios de grabación Alquimia -Rodri Pérez-, Alex
Grelha, Cris Meléndez Gómez, Sonimak Mastering, Dani Blanco, Adriana y Oliver
(México), y a la familia y amigos que colaboran con la banda.
Dedicatoria
El vídeo está dedicado a la memoria de Fernando Carretero,
anterior batería de Kylowatios, fallecido en 2025.
Un apunte del estreno y la difusión
El videoclip se estrena el 8 de enero de 2026. Ese mismo día la banda habla del proyecto y de la colaboración con las mascaradas en Cadena SER Ávila y Onda Cero Ávila.
¡GRACIAS!
Posdata: también hubo cosas curiosas y graciosas como...
Algún pequeño tropiezo sí que hubo... Bastante poco para lo difícil que resulta caminar con las máscaras y los sacos :)
Las increíbles palmeritas de Rosa como colofón final.
El móvil de Toño en el bolsillo, en su escena más épica, cayendo de rodillas ante las mascaradas XD
A falta de camiseta negra, Julio da la vuelta la que lleva y queda perfecto... salvo porque se ve la etiqueta XD
Esa sangre dulce...
¡Y esas "patas negras"!




















































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