“YO SEGUIRÉ AQUÍ”
Un videoclip grabado sobre ceniza, con el incendio aún
presente, y con la colaboración de las Mascaradas de Ávila
El 8 de enero de 2026 se estrena el videoclip de Kylowatios
para el tema “Yo seguiré aquí”, una pieza que forma parte del camino
hacia su próximo álbum, No Doblegarás, y que nace como un
proyecto reivindicativo: una denuncia directa por el mayor cuidado de la
tierra y de los montes.
La canción habla de la Madre Naturaleza. No desde la
postal bonita, sino desde el límite: desde la herida, la rabia y la
advertencia.
Y para contar eso con verdad, el vídeo cuenta con la colaboración
de las Mascaradas de Ávila, cuya presencia convierte el paisaje calcinado
en un escenario ancestral: lo humano unido a la tierra, lo antiguo hablando con
lo presente, y el bosque mirándonos con ojos que no parecen de este mundo.
El origen: cuando el fuego vuelve
Esta canción se empieza a fraguar en un lugar muy concreto: el
incendio de La Paramera (agosto de 2021). Aquello dejó una marca que no se
borró.
Cuatro años después, Ávila arde de nuevo. Esta vez el
fuego devora, entre otros grandes parajes, los montes del Barranco de las Cinco Villas. Y en ese
contexto, el mensaje se vuelve inevitable: la Madre Tierra puede regenerarse,
sí, pero no tiene prisa. El que se queda sin tiempo es el ser humano.
La inspiración del título: “Nature is Speaking”
El título “Yo seguiré aquí” se inspira directamente
en un vídeo que marcó el tono del tema: “Nature is Speaking”, de Conservation
International (CI), con Julia Roberts interpretando a Mother
Nature.
Después de un speech muy potente, aparece una frase que lo
cambia todo. El mensaje, dicho desde la perspectiva de la Naturaleza, es
esencialmente este (y aquí está el espíritu del tema):
Ahí se entiende el corazón de la canción: no es una
súplica, es una sentencia.
Dónde y cuándo se grabó
El videoclip se grabó el 18 de agosto de 2025 en
distintas localizaciones del Valle del Tiétar:
- Cuevas
del Valle
- El
Arenal
- Mombeltrán
Se grabó literalmente con el incendio todavía presente en el
ambiente: suelo caliente, paisaje calcinado, y la sensación de estar en
un lugar que acababa de ser atravesado por algo enorme.
La primera incursión: imágenes reales del monte quemado
Antes del rodaje principal, el equipo hizo una primera
visita para ver el estado real de la zona y, sobre todo, para organizar la
logística con cuidado: iba a ser un grupo grande y no querían molestar, ni
llamar la atención, ni hacer nada fuera de lugar.
Aquel día el incendio seguía activo (no estaba dado
por extinguido), y el ambiente estaba muy cargado: humo, polvo, viento y
una sensación difícil de olvidar.
En la introducción del videoclip aparecen imágenes
reales de esa primera incursión. Son tomas donde ya se ve el monte quemado,
y en una se distingue incluso una señal de tráfico donde puede leerse “El
Arenal”. En algunas imágenes se aprecia todavía fuego y humo.
Ese día, además, el calor del terreno generaba remolinos de
polvo y ceniza: lo que en lenguaje popular suele llamarse “mangas del
diablo” (remolinos térmicos que se forman por el aire caliente que sube
desde el suelo y levanta ceniza y polvo en espiral). En el paisaje negro, esos
remolinos parecen literalmente columnas vivas.
Un rodaje grande, en un sitio delicado
El rodaje, sobre todo por la participación de las
mascaradas, fue un despliegue importante:
- Aproximadamente
20 personas de las mascaradas
- Más
la banda
- Más equipo técnicoEn total, unas 30 personas, aproximadamente.
La logística fue complicada por razones evidentes: el
terreno estaba calcinado, el incendio acababa de ocurrir y el entorno no
estaba “para rodajes”. Se actuó con máxima prudencia y, de hecho, hubo un aviso
oficial pidiendo terminar lo antes posible y extremar el cuidado. La
preocupación principal era que no sucediera nada y que ninguna
persona sufriera ningún daño.
Las zonas de trabajo estaban completamente calcinadas.
El esfuerzo de las mascaradas: calor, peso y entrega
Una de las curiosidades (y una de las cosas que más habla de
su implicación) es que las personas de las mascaradas se pusieron trajes que
pesan mucho y dan muchísimo calor en una jornada abrasadora, con
muchos grados, con el ambiente todavía caliente por el incendio.
Aun así, estuvieron allí, participaron, caminaron, actuaron,
y sostuvieron la presencia imponente que el vídeo necesitaba.
Además, los integrantes tenían edades muy diversas:
desde niños, pasando por gente joven, hasta personas mayores. Esa mezcla
generacional refuerza la sensación de que lo que representan no es “una cosa de
unos pocos”: es una cultura viva que se transmite.
Al terminar, el equipo subió un pequeño refrigerio
para todos. Después de una jornada tan intensísima, era lo mínimo. Y allí, ya
con el día bajando, se quedaron charlando y comentando, pasando una muy
buena tarde pese a lo duro del contexto.
Qué representan aquí las mascaradas: guardianes del
bosque
En este videoclip, las mascaradas aparecen como una
presencia que no es decorativa. La idea es clara: simular que son guardianes
del bosque, la conexión entre lo humano y la tierra, lo ancestral y lo
presente.
Aparecen pronto en el vídeo y su presencia es imponente, a
veces incluso espectral.
No se siente que te mire una persona. Se siente que te
observa un ente de otra dimensión, de otro espacio-tiempo.
A veces caminan con los músicos. A veces los rodean. A veces
se enfrentan a ellos. A veces saltan y realizan movimientos y bailes rituales:
no como show, sino como denuncia y como llamada a lo antiguo, como si quisieran
atraer a los espíritus ancestrales para presenciar lo que está pasando.
Muchos trajes están formados por elementos naturales
y objetos del entorno rural:
- aperos
de labranza
- tejidos
naturales habituales del campo
- cornamentas
de animales
- crines
de caballo…
Todo eso es impresionante de ver, y en cámara multiplica su
fuerza.
La Madre Tierra: caminar, mirar y estallar
El vídeo comienza con la Madre Tierra caminando entre
el paisaje desolado, como si estuviera recorriendo una herida.
En una escena aparece mirando a cámara como pidiendo una
explicación, y también caminando entre los personajes y junto a ellos, como
si todos fueran parte de una misma cosa: tierra, sangre, historia y aviso.
Los personajes (mascaradas) actúan de manera constante: mueven
sus cencerros, amuletos, lanzas…
La Madre Tierra no está tranquila. En el relato se aprecia furia,
una herida profunda, y una decisión: si no hay reacción, el escarmiento será
letal. Está “en el límite”.
Las mascaradas, en paralelo, se alzan también en pie de
guerra. Reclaman lo que sienten suyo por derecho ancestral.
La elección: ceniza negra o semillas verdes de fresno
Al inicio, la Madre Tierra obliga a elegir. Es uno de los
símbolos centrales del videoclip.
Ahí se abre una lectura mitológica: el fresno como árbol
de la vida, como símbolo de continuidad y regeneración. La elección no es
estética, es moral y vital.
Y el mensaje que atraviesa la canción queda escrito en la
frase que aparece ligada al título:
“Contigo o sin ti, yo seguiré aquí.”
Contigo o sin ti, la Naturaleza sigue. Quien decide su
destino es el ser humano.
Hay un primer plano de manos llenas de ceniza negra,
como si la Madre Tierra no pudiera creerse lo que le están haciendo.
La tensión: confrontación, súplica y denuncia silenciosa
A lo largo del vídeo, las mascaradas caminan con los
músicos, los observan fijamente. Es una denuncia silenciosa y un
acompañamiento constante a la Madre Tierra.
Hay un punto en el que las mascaradas se enfrentan a
los músicos. Es un tira y afloja simbólico: ¿qué estamos haciendo con nuestra
naturaleza intrínseca?, ¿por qué no estamos defendiendo lo verdaderamente
importante?
En un momento concreto, Toño se arrodilla ante tres
figuras (una de cada mascarada) como pidiendo clemencia. Los personajes también
son de distintas edades. Ese gesto refuerza la idea de juicio, de tribunal
ancestral.
Artesanía real: corona, capa y fuego
La estética de la Madre Tierra se construyó con detalles
hechos a mano:
- La corona
de flores se hizo artesanalmente con bayas, semillas y ramas
recogidas en la ribera del río Adaja, concretamente en la localidad
de Blacha.
- La capa
del personaje de Virginia (Madre Naturaleza) también se hizo a mano,
quemando los bordes inferiores con un soplete de cocina, para que
pareciera que también había pasado por el incendio.
No es “atrezo”: es coherencia material. Se nota que está
hecho con intención.
Por qué la voz tiene más protagonismo
Decidieron que era demasiado complicado grabar el vídeo con
toda la banda “tocando” todo el tiempo con instrumentos, y por eso en este caso
la voz gana protagonismo.
Además, querían dejar todo el protagonismo posible a las
mascaradas.
Aun así, les pareció muy interesante contar con la imagen de
Ángel en tomas de guitarra, especialmente en tomas instrumentales y en
el solo.
Y ahí el trabajo de cámara y montaje de Álex Grelha
fue clave: consiguió un efecto muy interesante en el final del vídeo
completándolo con tomas de Ángel a la guitarra.
El resto de compañeros aparecen en tomas más
artísticas/simbólicas. Por ejemplo, cuando las mascaradas rodean al grupo y los
cuatro músicos están en el centro.
Sangre, espino y baquetas: lo visceral hecho con recursos
reales
Hay escenas físicas y duras, y se cuidó que fueran realistas
usando recursos cotidianos.
- Julio
tiene un momento muy potente cuando coge el alambre de espino con
las manos y lo aprieta con fuerza, como clavándoselo en las palmas.
- La
sangre se preparó de forma casera para que tuviera textura realista,
usando cosas al alcance: tinte alimenticio, miel, leche condensada,
etc.
- En
el momento, al apretar el espino, se logró el efecto de que la sangre
“escurría” por el brazo.
- Hay
otra escena más visceral en la que Julio aparece con la cara sangrando.
- Y
otra imagen muy potente: Julio clava unas baquetas en el suelo y la
misma sangre escurre por ellas.
Todo eso forma parte del lenguaje del vídeo: la naturaleza
herida, el dolor, la culpa, el aviso.
El final: esperanza en tierra negra
Aunque el mensaje es duro, el vídeo deja espacio para la
esperanza.
En el tramo final colaboró Adriana García,
interpretando un personaje vestido de blanco con las manos cerradas envolviendo
algo.
Al final del vídeo, ese personaje abre poco a poco las manos
y aparece un brote verde entre ellas, sobre tierra negra. La idea es
clara y preciosa: la naturaleza se abre paso incluso en las condiciones más
adversas.
Durante los créditos sigue apareciendo esa imagen del brote
verde, y luego ya entra la información resumida del vídeo: agradecimientos y la
dedicatoria.
Créditos completos
Formación y grabación del tema
- Ángel
Jiménez – guitarras
- Juan
Antonio Rodrigo – bajo
- Julio
César López (Julio Krash) – batería
- Virginia
Jiménez (Vir Engine) – voz
Colaboración especial
- Rodrigo
Pérez – teclados
- Cris
Meléndez – fotografía
Música: Kylowatios
Letra: Virginia Jiménez
Grabación musical: Estudios Alquimia (Rodrigo
Pérez)
Idea y dirección de vídeo: Kylowatios
Grabación y edición de vídeo: Álex Grelha
Cris Meléndez – Fotografía
Mascaradas participantes
Con todo el respeto y admiración, y un agradecimiento eterno
por su ayuda:
- Las
Toras de El Fresno
- Cucurrumachos
de Navalosa
- Harramachos
de Navalacruz
Agradecimientos del proyecto
Mascaradas de Ávila, Caetra Crew, Adriana García,
José Miguel López, Paola Jiménez, Estudios de grabación
Alquimia, Álex Grelha, Cris Meléndez Gómez (fotografía), Sonimak
Mastering, Dani Blanco, Adriana y Oliver (México), y a la
familia y amigos que colaboran con la banda.
Dedicatoria
El vídeo está dedicado a la memoria de Fernando Carretero,
anterior batería de Kylowatios, fallecido en 2025.
Un apunte del estreno y la difusión
El videoclip se estrena el 8 de enero de 2026. Ese
mismo día la banda habla del proyecto y de la colaboración con las mascaradas
en Cadena SER Ávila y Onda Cero Ávila.